Cantores que me gustan

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Es un trato

Comenzar a soltarse de las manos de aquellos que te dieron enseñanza es difícil. Pero a veces sientes que tu camino va por otra ruta y agradeces que te brindaron la confianza para caminar, incluso te mostraron a veces en dónde estaban tus pies, cómo moverte con seguridad con ellos y hasta a danzar.

Es similar al momento en que sales de casa de tus padres a estudiar, un primer paseo fuera, a trabajar… Siempre llevas en tus cimientos esos materiales de base. Amor, entrega, disposición. Mucho de lo que sales a exponer al mundo habla de como comenzaste.

Y como no siempre tienes la misma visión de tus maestros, enfrentarles y dar un giro en el camino es lanzarse al vacío. A veces es tu necesidad de aventura, la audacia de creerte invencible, dueño del destino. Y así es. Otras veces será el cumplimiento de tu misión sagrada. Seguramente habrán aciertos y pérdidas, lo realmente valioso es vivir la experiencia, aprender de tus decisiones y seguir tu camino del corazón.

Habrán ocasiones en que se entrecrucen de nuevo, caminarán un rato juntos y con suerte seguirán rutas paralelas. Un buen maestro siempre se sentirá orgulloso y feliz por tu independencia, incluso esperará cuando de algún modo le sobrepases y le eches una mano para alcanzarte.

Honra y respeta a tus maestros, sin idolatrías. Sabiéndolos humanos e imperfectos, pero con la divinidad brillando en su esencia. Conectándote con ellos en donde todos somos iguales e indivisibles para cada ocasión en que necesites inspirarte. Reconoce su humildad y la genialidad de haber reconocido lo mismo en tí, hasta de pulirte como un diamante para verte relucir con tu propio brillo.

Y si te han enseñado bien, seguramente no repetirás sus errores.

Mereces el puesto del profesor, haz tu mejor trabajo.

Hello world!

Solvitur ambulando…

Se resuelve andando como los laberintos.

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